¿De cuáles cuestiones habló con las alumnas de la Semana de la Mujer y el Pádel?
-Pues de las cuestiones mentales necesarias de controlar en el mundo del pádel. Cada vez tiene más importancia este aspecto, sobre todo a medida que el nivel de la competición es más alto.
¿Cómo se consigue que sea ideal la convivencia entre una pareja?
-El pádel es como un matrimonio pues se trata de un deporte de pareja. Hay momentos en que la pareja está muy bien y juegan a gusto y se divierten y otros, de crisis. Entonces pueden los factores mentales pueden salvarte la papeleta o ponértelo aún más difícil. Es fundamental, sobre todo, la compenetración de la pareja que haya confianza, respeto y tolerancia, al igual que en un matrimonio.
¿Cuándo entra más en la pareja a la que lleva?
-Cuando el desgaste que a veces provoca en la relación de la pareja el llevar muchos años junta es mayor. Entonces es a veces cuando más cuesta mantener el respeto. Por ello entro en solucionar los temas que a uno le molestan del otro.
¿Cuáles son algunos de sus clientes y como trabaja con ellos?
-Juan Martín Díaz-Belasteguin y Carolina Navarro-Ceci Reiter, son algunas de las parejas con las que trabajo. De hecho, con Díaz-Belasteguin llevo cinco años trabajando. En el caso de ellos trato de hacer un nexo entre ambos al vivir en ciudades diferentes. Por ejemplo, cuando ambos están en Madrid procuro que se vean y hasta monto algunas sesiones conjuntas para ajustar todo tipo de cuestiones.
¿Pusieron algunos de sus pupilos al principio reticencias a la hora de llevar a cabo un trabajo psicológico?
-Pues lo cierto es que sí. El trabajo psicológico en el deporte no tiene nada que ver con la psicología clínica e intento desde un primer momento explicarlo. Aquí solo buscas darle al deportista herramientas para que rinda mejor. En un deporte como el pádel en el que ochenta por ciento de un partido es táctico es muy importante.
¿Qué aspectos pueden romper una pareja?
-El lenguaje verbal es muy importante. Una mala mirada o un mal gesto puede cargarse un partido. Esos detalles hay que cuidarlos. A veces es más importante él como se dice y no tanto él que se dice. Cuando pasa algo en un partido hay que hablarlo. De hecho hay veces que a los jugadores les cuesta más trabajo de lo que se parece hablar lo que sale mal en un partido. Por eso las parejas que más hablan son las que más solucionan los problemas y las que más duran.






















































