A las 14 horas de la tarde es la hora de la comida. Las chicas se desplazan hasta el comedor de las instalaciones deportivas para comer todas juntas. Es la hora de descanso, la mayoría aprovecha este momento para hablar con sus familias, bañarse en la piscinas o simplemente tumbarse en el césped para descansar.
A las 16 horas vuelta al trabajo. Para evitar la pesadez de las horas más calurosas de la ciudad, la organización ha decidido poner las clases teóricas en las aulas del centro. Las chicas preparan el teórico de monitora y el de arbitraje. Cursos que preparan con ilusión ya que para muchas de las participantes este tipo de formación puede ser un complemento idóneo para sus carreras y a su vez una perfecta salida profesional.
Tras superar las horas críticas del calor cordobés y finalizadas las clases teóricas las chicas se desplazan de nuevo a las pistas para seguir con su formación física. Alrededor de las 21 horas las chicas terminan el día de trabajo, realizan los estiramientos guiadas por los monitores y marchan al hotel para descansar.
La jornada es dura, pero todas coinciden en que merece la pena desarrollar este tipo de eventos. La formación profesional dentro de una disciplina deportiva es una de las cosas más importantes ya que de esta manera se terminaría con el intrusismo y a su vez los conocimientos de las chicas incrementaría, ya que son formas distintas de entrenamientos y pueden intercambiar conceptos con personas especializadas en este deporte.






















































